Los kniks lograron un imposible el miércoles por la noche en el Madison Square Garden: se recuperaron de una desventaja de 29 puntos para quedarse con el cuarto partido de las Finales NBA.
Con este triunfo, quedaron a solo uno de ser campeones, algo que se les niega desde 1973.
Los Spurs se quedaron con mal sabor de boca. Es, lo que se dice, un pecado de inexperiencia de un equipo que tenía el triunfo en sus manos y lo dejó escapar.
Quedarán dando vueltas los tiros libres fallados de Víctor Wembanyama en el último cuarto. La escapada de De’ Aaron Fox que tiró una bandeja cuando podía quedarse la posesión y mantener el resultado en sus manos.
Sobran los ‘What if’ esta noche, pero no podemos dejar de valorar lo que hay enfrente: una ciudad, una Gran Manzana que se une como un corazón hecho un puño en ese baile final de Spike Lee, en las miles de celebridades saltando abrazados uno al otro como niños.














