CNN.- A diferencia de otros artistas que no corren con la misma suerte, en el hogar del aclamado actor argentino Guillermo Francella siempre apoyaron su temprana vocación por la interpretación. “Seguí esta carrera, pero búscate algo para comer”, le advirtieron sus padres, sin saber que su hijo iba a convertirse en una cara emblemática de la televisión, el cine y el teatro de Argentina. Y hoy, con 45 años de trayectoria, admite que tiene más trabajo que nunca.
Y sí, al final buscó un oficio que le garantizara un sustento: el de periodista. Pero la vocación es la vocación. “Me gustaba el periodismo oral porque sentía que había algo interpretativo. Me gustaba este que vos hacés, no el escrito”, dice Francella en una charla con CNN Español. “Nunca me gustó el periodismo escrito”.
“Entré en una revista de las más importantes de Buenos Aires por una conexión de un familiar mío. Pero después, cuando vino el personal estable, me echaron. El día de hoy se ríen y me dicen: ‘Te salvamos la vida. Mirá qué carrera que hiciste después’”, recuerda Francella y reconoce que, en ese momento, el despido sí llegó a afectarlo, pues aún era muy joven.
Hoy, con 71 años de vida, Francella acumula un sinnúmero de proyectos, experiencias y personajes. Es una de las figuras públicas más reconocidas de su país y, para quienes desde afuera hemos visto sus películas y ahora sus series de streaming, sabemos de su sitio entre los grandes actores de Argentina.
Por eso, la industria audiovisual de Iberoamérica le otorgó hace poco un premio Platino-Xcaret honorífico por su trayectoria, después de que justo hace 10 años obtuviera esa misma estatuilla, pero en esa ocasión como mejor actor protagónico, por la película “El clan”.
“Lo tomamos como un mimo, como una caricia al alma que me gratificó mucho, que la industria, en su totalidad, me quiera premiar con ese aplauso tan sostenido de mis pares y de las plataformas y de toda la industria que estaba en el evento de Xcaret. Fue muy, muy emotivo y movilizante para mí”, comenta.
Pero debido a esa intensa agenda laboral que maneja, Francella apenas tuvo tiempo para recibir su premio y disfrutar algo del hermoso paisaje de la Riviera Maya, en México, escenario de los Platino-Xcaret. Dos días después de la celebración, ya estaba en casa contándonos de esos compromisos laborales que casi le impiden tomar una pausa.














