La iniciativa es impulsada por Itamar Ben Gvir, ministro israelí de Seguridad Nacional y responsable del sistema penitenciario.
El proyecto contempla excavar un foso de aproximadamente 170 metros de longitud alrededor de la prisión de Ketziot, ubicada en el desierto del Néguev, para posteriormente llenarlo con cocodrilos del Nilo.
El Gobierno israelí ha destinado alrededor de 21 millones de séqueles, equivalentes a unos seis o siete millones de dólares, para desarrollar el proyecto.
Ben Gvir sostiene que la medida busca reforzar la seguridad ante el aumento de presos palestinos y reducir la carga de los funcionarios penitenciarios.
El plan ha generado controversia debido a que no existe un precedente profesional conocido de utilizar cocodrilos como parte de un sistema de seguridad penitenciaria.
La propuesta también enfrenta obstáculos ambientales y de bienestar animal. La organización israelí Let the Animals Live acudió a los tribunales para impedir el traslado de los reptiles.














