El retroceso en matemáticas volvió a ensanchar el rezago educativo de México dentro de la prueba PISA 2025, aunque el nuevo diagnóstico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también dejó señales menos adversas. Ciencias fue la única de las tres áreas principales que mejoró su puntaje y los adolescentes mexicanos mostraron una disposición hacia el aprendizaje superior al promedio internacional.
México obtuvo 388 puntos en esa área, siete menos que en 2022, mientras ciencias avanzó cuatro unidades, de 410 a 414, el único incremento entre las tres materias principales dentro de la prueba. En lectura obtuvo 408, frente a 415 tres años antes, aunque este último indicador tuvo un menor retroceso en comparación al promedio mundial
Más allá de los resultados académicos, los estudiantes mexicanos destacaron por su disposición hacia el aprendizaje. Ocho de cada 10 dijeron sentir curiosidad por distintos temas, frente a 73 por ciento del promedio internacional, mientras 76 por ciento aseguró que dedica un esfuerzo adicional cuando una tarea se vuelve difícil. Sólo 11 por ciento consideró que la escuela había representado una pérdida de tiempo, menos de la mitad del 24 por ciento registrado entre los países de la OCDE.
A diferencia del comportamiento de ciencias, matemáticas profundizó el deterioro observado durante los últimos años. Apenas 30 por ciento de los estudiantes alcanzó el Nivel 2 o uno superior, por lo que 70 por ciento quedó por debajo del piso de competencia. En 2022, el 34 por ciento había llegado al mínimo.
Desde una perspectiva de mayor plazo, el retroceso resulta más marcado. Entre 2015 y 2025, la proporción de alumnos mexicanos con bajo desempeño creció 13 puntos porcentuales en matemáticas y ocho en lectura. Para ciencias, en contraste, la OCDE no detectó una modificación estadísticamente significativa durante esa década.
PISA define el Nivel 2 de matemáticas como la capacidad para identificar cómo representar una situación sencilla mediante herramientas numéricas sin recibir instrucciones directas. Entre los ejemplos aparecen comparar distancias entre dos rutas o convertir precios de una moneda a otra. Mientras 65 por ciento de los adolescentes de la OCDE alcanzó al menos esa competencia, en México lo consiguió menos de uno de cada tres.
México tampoco logró recuperar terreno en lectura. La mitad de los alumnos llegó al Nivel 2 o superior, frente a 69 por ciento en el promedio del organismo. Ese estándar supone identificar la idea central de un texto de extensión moderada, localizar información con criterios explícitos y reflexionar sobre su propósito o estructura.
Otro indicador concentra las dificultades entre quienes acumulan rezagos. El 41.8 por ciento de los alumnos mexicanos presentó bajo desempeño de manera simultánea en ciencias, lectura y matemáticas, más del doble del 19.7 por ciento registrado como promedio entre los miembros de la OCDE. En el extremo contrario, sólo 0.5 por ciento de los participantes del país alcanzó los niveles 5 o 6 en al menos una de esas tres áreas, contra 11.9 por ciento de la organización














