Tras concluir sin acuerdos las mesas de diálogo con la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ratificó el rechazo a las propuestas del gobierno y acordó fortalecer la huelga nacional.
El magisterio disidente considera insuficientes las ofertas presentadas por el gobierno federal en materia de seguridad social y educación.
Mantienen su demanda principal de abrogar la Ley del ISSSTE de 2007 (eliminando el sistema de cuentas individuales) y la desaparición de la USICAMM.
Tras la ruptura del diálogo, el movimiento decidió endurecer su plan de acción. Esto incluye el reforzamiento del plantón en el Zócalo de la CDMX, el «brigadeo» a nivel nacional y la liberación de casetas de peaje en distintas entidades del país












