Un jurado federal en Oakland, California, desestimó la demanda histórica que Elon Musk interpuso contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. El tribunal determinó en menos de dos horas que Musk presentó el caso demasiado tarde, por lo que sus reclamaciones prescribieron.
El jurado concluyó por unanimidad que Musk tenía un plazo límite de tres años para demandar y que este tiempo ya había expirado. Los miembros determinaron que él ya conocía los planes comerciales de la compañía con suficiente antelación.
Musk acusaba a los fundadores de haber «robado» una organización benéfica sin fines de lucro para convertirla en un negocio lucrativo, y exigía una compensación masiva además de la reestructuración de la empresa.
La defensa sostuvo que Musk presentó la demanda por despecho y para perjudicar a un competidor directo, dado que ahora él impulsa su propia compañía de inteligencia artificial.
Este fallo judicial elimina un obstáculo legal fundamental que OpenAI enfrentaba y despeja el camino para posibles planes corporativos a futuro.
Aunque el equipo legal de Musk ha adelantado que planea apelar el fallo, la jueza del caso, Yvonne Gonzalez Rogers, advirtió que dicha apelación enfrentaría un panorama muy desfavorable al tratarse de un asunto de prescripción ya resuelto por los jurados.














