Miles de trabajadores activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tomaron las calles de la Ciudad de México y se movilizaron al menos 29 estados del país, en lo que significó una de las jornadas de protesta más intensas del sector salud en los últimos años.
La denominada «megamarcha» nacional reflejó el descontento generalizado de médicos, enfermeras y personal administrativo frente a las actuales condiciones laborales que imperan dentro de la principal institución de seguridad social del país.
El contingente mayoritario de la capital del país partió alrededor de las 16:00 horas desde las puertas del Centro Médico Nacional Siglo XXI con rumbo a las oficinas centrales del instituto situadas en el Paseo de la Reforma, colapsando arterias viales críticas como la avenida de los Insurgentes y la calle Baja California. Durante el trayecto, consignas como “Secciones unidas jamás serán vencidas” y reclamos explícitos por la dignidad del gremio resonaron de manera pacífica, atrayendo la solidaridad de otros sindicatos independientes como la CNTE y empleados de Pemex, el Metro y el ISSSTE.
La principal demanda que detonó la movilización es el rechazo rotundo a la propuesta de incremento del 2.9% directo al salario tabular, la cual calificaron como «una burla y una falta de respeto». En su lugar, las bases trabajadoras exigen un aumento mínimo del 10% directo al tabulador.
Además del tema económico, los manifestantes denunciaron un severo desabasto de medicamentos y material quirúrgico esencial en clínicas y hospitales, argumentando que las carencias físicas y la falta de personal para cubrir vacantes les imponen cargas excesivas que merman la calidad del servicio a los derechohabientes.
El conflicto también escaló al terreno interno con la exigencia inmediata de destitución de Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Una parte importante de los agremiados lo acusa de no defender los intereses colectivos y de pactar incrementos insuficientes a espaldas de la base laboral.
Ante esto, los contingentes instaron a votar por el «no» en la Consulta Salarial formal programada para el miércoles 14 de octubre, con el fin de forzar la apertura de un Congreso Nacional Extraordinario.














