El gobierno estadounidense ha implementado nuevas medidas y restricciones financieras que afectan directamente el envío de dinero. Aunque no se prohíben las transferencias, las nuevas normativas y directrices federales se han endurecido.
Las principales restricciones y cambios incluyen:
Nueva orden ejecutiva de supervisión: El presidente Donald Trump firmó una orden que obliga a los bancos y entidades financieras a reforzar drásticamente la vigilancia y revisión sobre las transferencias internacionales. Esto ha derivado en mayores controles, solicitudes de información adicional y posibles retrasos en los envíos.
Impuesto federal del 1%: Entró en vigor un impuesto del 1% sobre los envíos de remesas desde Estados Unidos hacia el extranjero, aplicable específicamente cuando el remitente utiliza efectivo, giros postales (money orders) o cheques de caja.
Requisito de estatus migratorio: A nivel estatal, se han impulsado normativas —como las aplicadas en Florida— que obligan a los usuarios a acreditar su estatus migratorio legal antes de poder realizar el envío de dinero a sus familias.
Especialistas han advertido que esta combinación de mayores cargas fiscales, burocracia bancaria y escrutinio podría alentar los tiempos de procesamiento y encarecer el costo para los millones de familias que dependen de estos envíos.














