CNN.- El sector turístico de Cuba parece tenerlo todo, desde playas de arena blanca hasta fortalezas coloniales españolas.
Todo menos turistas.
La economía de la isla se ha visto sumida en una espiral de muerte tras la avalancha de sanciones impuestas por la Administración del presidente Donald Trump contra el Gobierno comunista.
A medida que los servicios se colapsan y la escasez se agrava, los visitantes extranjeros —y los ingresos que aportan— han desaparecido más rápido que el hielo de un mojito en un día de verano.
Los que antes eran lugares de gran afluencia turística son ahora pueblos fantasma, incluida La Habana Vieja, el asentamiento original de la capital cubana, fundado en el siglo XVI y considerado uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura colonial española en América.
“No hay turistas”, dijo Elio, uno de los integrantes de un dúo de guitarristas que lleva casi 30 años tocando música tradicional cubana cerca de una plaza histórica de La Habana Vieja. No quiso dar su apellido por temor a posibles repercusiones por hablar con medios de comunicación extranjeros.
“Quizá estén en casa. Solo pasa uno cada media hora o cada hora”.
En los primeros cinco meses de 2026, solo 360.000 turistas visitaron la isla, lo que supone una caída del 58 % con respecto al mismo periodo del año anterior, según las estadísticas del Gobierno cubano.
En comparación, la República Dominicana, vecina de Cuba, registró más de diez veces tantos turistas durante el mismo periodo.













