La población penitenciaria en México creció 39.8 por ciento entre diciembre de 2018 y septiembre de 2026, impulsada por el endurecimiento de la prisión preventiva y el aumento de detenciones. Esto generó una saturación carcelaria récord con 276 mil 873 internos, 45 mil 99 más que la capacidad instalada.
La sobrepoblación nacional alcanzó 19.46 por ciento en los 275 centros penitenciarios del país, tras sumarse 78 mil 885 reos al sistema desde 2018, cuando la cifra se ubicaba en 197 mil 988. En todo el país hay 14 penales federales, 13 en la Ciudad de México y 248 en los estados, con una disponibilidad de 231 mil 774 espacios.
El Estado de México encabeza la lista por el número absoluto de personas recluidas por encima de la capacidad de sus instalaciones, con 21 mil 553. Le siguen Sonora con 8 mil 626, Veracruz con 4 mil 448, Chiapas con 3 mil 323, San Luis Potosí con 3 mil 196 y Nayarit con 3 mil 16. Estas seis entidades acumulan el 97.9 por ciento de la sobrepoblación carcelaria.
En números relativos, las entidades con mayor sobrepoblación son Nayarit con 257.1 por ciento, Estado de México con 125.2 por ciento, Morelos con 115.3 por ciento, Sonora con 107.9 por ciento y Quintana Roo con 102.8 por ciento. En determinados centros la población rebasa en más del doble los lugares disponibles, con casos en los que la ocupación supera cinco o seis veces la capacidad.
La reforma constitucional de 2019 amplió el catálogo de prisión preventiva oficiosa con nueve categorías de delitos, entre ellos algunos que no implican necesariamente violencia. Datos del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Reinserción Social confirman que la presión sobre las instalaciones ocurre mientras la población encarcelada por delitos del fuero común aumentó de manera significativa.














