CNN.- Venezuela cumple una semana desde los fuertes sismos que sacudieron al país el 24 de junio, con un saldo que hasta la tarde de este miércoles se sitúa en 2.295 personas fallecidas, 11.267 heridas, miles de desaparecidos y una cantidad de edificios dañados que oscila entre los cientos contabilizados por el Gobierno hasta los casi 60 mil estimados por la NASA.
En medio de estas cifras, muchos ciudadanos se preguntan por qué el siniestro tuvo el impacto que tuvo, mientras especialistas revisan los factores que intervinieron y, entre ellos, qué rol jugaron las normas antisísmicas en territorio venezolano.
En su parte informativo del martes, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo que 855 construcciones resultaron afectadas en todo el país: 189 colapsadas y 666 con daños muy graves. Sin embargo, estas cifras están muy por debajo de otras estimaciones.
Mientras tanto, y aunque ya pasaron las 72 horas consideradas como la ventana de mayor probabilidad para encontrar sobrevivientes, la búsqueda de personas entre los escombros continúa en las calles de Venezuela -en particular en el estado costero La Guaira-, los rescatistas internacionales permanecen en el terreno y los ciudadanos piden que la respuesta oficial se agilice.
El geógrafo venezolano Kuay Rodríguez, maestro en Gestión de Riesgos Socionaturales de la Universidad de los Andes, dijo el fin de semana al sitio Caracas Chronicles que aún hay peligros en las zonas afectadas además de posibles réplicas.
“Los asentamientos urbanos en La Guaira están expuestos a un gran volumen de sedimentos sueltos, rocas y árboles caídos en las cabeceras de las cuencas que bajan de las montañas. Si llueve, este material puede ser arrastrado y aumentar el riesgo. Las zonas bajas, al ser áreas con suelos normalmente saturados de agua, pueden experimentar temblores del suelo que, aunque no sean de origen tectónico, se deben al reajuste mecánico de los sedimentos”, dijo.













