El PRI calificó la orden del INE como un acto de censura y anunció que impugnará la resolución ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El partido argumentó que la medida vulnera su libertad de expresión. Además, adelantó que presentará denuncias ante instancias y organismos internacionales.
En la víspera, la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral ordenó al dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, y a su partido, cesar los señalamientos que vinculen a Morena con el crimen organizado. La medida se deriva de una queja presentada por el partido en el poder.
Según el órgano electoral, las publicaciones analizadas incluían expresiones como “narcopartido”, “narcogobierno”, “narcopolíticos”, “narcodictadura” y “cártel de Morena”. La comisión consideró que estas podrían constituir la imputación de hechos o delitos falsos al asociar a Morena con actividades de narcotráfico sin un sustento fáctico suficiente.
El coordinador de la bancada del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, criticó duramente al Instituto Nacional Electoral (INE), señalando que el organismo ha «perdido su esencia democrática» y acusándolo de operar bajo las órdenes directas del gobierno en turno.
La dirigencia y los legisladores locales y federales advirtieron públicamente que «no los van a callar». Aseguraron que continuarán criticando las políticas públicas oficiales y denunciando lo que consideran presuntos vínculos entre las autoridades y grupos de la delincuencia organizada.
Aunque manifestaron su total rechazo y tacharon la resolución de arbitraria, el partido se vio forzado a iniciar la modificación o baja de las 21 publicaciones en redes sociales dictadas en las medidas cautelares para cumplir con el plazo legal de seis horas otorgado por la Comisión de Quejas y Denuncias del INE.













