El ataque ocurrió durante la noche del sábado y madrugada del domingo 20 de septiembre, cuando Rusia celebraba el tercer y último día de sus elecciones parlamentarias.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, calificó la ofensiva como el mayor ataque con drones registrado contra la capital rusa desde el inicio de la guerra en 2022. Según las autoridades, 450 drones fueron destruidos mientras se dirigían hacia Moscú.
La ofensiva provocó daños en la Refinería de Petróleo de Moscú y en un edificio residencial. En la región de Moscú, las autoridades reportaron inicialmente dos personas fallecidas y 20 heridas.
Alrededor de 400 personas, incluidos 70 menores, fueron evacuadas de un edificio residencial afectado en la región de Moscú, de acuerdo con autoridades locales.
El Ministerio de Defensa ruso informó que sus fuerzas derribaron 1,110 drones ucranianos sobre territorio ruso, Crimea y el mar Negro. Otras autoridades rusas posteriormente reportaron cifras superiores a los mil 600 aparatos interceptados.
La ofensiva se produjo mientras Rusia concluía sus primeras elecciones parlamentarias celebradas durante la guerra iniciada con la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
Sobianin afirmó que el ataque buscaba interferir con la jornada electoral, aunque sostuvo que las votaciones continuaron. Las autoridades rusas también reportaron ataques en otras regiones del país y en territorios ucranianos ocupados por Rusia.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que Ucrania empleó drones y misiles de fabricación nacional contra instalaciones petroleras y logísticas rusas. Según su gobierno, estos ataques buscan afectar infraestructura vinculada con los recursos utilizados para sostener el esfuerzo bélico.














