CNN.- A más de seis meses de ser detenido por fuerzas militares de Estados Unidos y de tener su primera audiencia judicial en Nueva York, el derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió a la corte este miércoles para una breve jornada en la que el juez Alvin K. Hellerstein aceptó el calendario propuesto por la defensa y los fiscales para que el juicio contra el exmandatario comience el 1 de junio de 2027.
La sesión de este día duró solo 13 minutos, en los que Maduro y su esposa Cilia Flores, quien también fue capturada en el operativo estadounidense del 3 de enero, permanecieron en la sala vestidos con el uniforme penitenciario color caqui, sin esposas, y siguieron los desarrollos apoyados por un intérprete. Maduro también estuvo tomando notas en una libreta.
Maduro lució de buen ánimo. A diferencia de cómo se le observó en su segunda aparición en la corte en marzo, no pareció haber perdido más peso. También se le veía como si recientemente hubiera tenido un corte de cabello.
Cuando llegó a la sala, saludó a sus abogados y, de lejos, a algunas de las personas entre el público. Al término de la audiencia, se quedó unos minutos para hablar con su equipo legal y, antes de retirarse, volvió a mirar a los presentes para despedirse.
El derrocado presidente, quien gobernó Venezuela desde 2013 hasta su captura en enero de este año, enfrenta cargo de narcoterrorismo, narcotráfico y armas, que él rechaza. Dentro del mismo caso, su esposa está acusada de cargos de narcotráfico y armas. Ella también se declara inocente.
Durante la audiencia de este miércoles, los abogados de la pareja y los fiscales de Estados Unidos plantearon al juez Hellerstein un calendario para desahogar mociones y entregar pruebas.















