La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, entregó las obras de modernización integral de las estaciones Bellas Artes, Hidalgo y Allende, de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en beneficio de más de un millón de personas que diariamente utilizan esta ruta.
“En total se intervino con 2 mil 200 millones de pesos; mil 500 de ellos provienen del Gobierno de México, y se destinaron dos de cada tres pesos al mantenimiento, para garantizar el buen funcionamiento del Metro y de esta Línea 2”, afirmó.
Desde la estación Bellas Artes, la mandataria capitalina destacó que los trabajos se realizaron con el objetivo de brindar mantenimiento y remodelación integral a cada estación con las menores afectaciones posibles para las personas usuarias, estrategia que, aseguró, se replicará en las futuras intervenciones del sistema.
Explicó que las obras contemplaron mantenimiento estructural, preventivo y correctivo de vías y material rodante, la recuperación de 34 trenes, así como la renovación integral de instalaciones hidráulicas y eléctricas. Precisó que únicamente uno de cada tres pesos invertidos se destinó a la remodelación visible de las estaciones.
“Esta inversión que estoy diciendo no es visible, pero sí es trascendente. Significa cuidar la seguridad, la confiabilidad, la funcionalidad y el futuro de la infraestructura del Metro para las próximas décadas”, subrayó.
Brugada Molina informó que la inversión permitió incrementar en 21 por ciento el número de trenes en operación en la Línea 2, al pasar de 28 a 34 unidades en servicio, resultado del proceso de recuperación desarrollado durante esta intervención.
“Destinamos 782 millones de pesos a la renovación integral de las 16 estaciones de esta Línea 2, mientras que el 65 por ciento de la inversión total se orientó al mantenimiento”, reiteró.
Detalló que únicamente en las estaciones Bellas Artes, Hidalgo y Allende se instalaron mil nuevas luminarias, 202 cámaras de videovigilancia, nuevos murales, torniquetes y escaleras eléctricas, además de renovarse muros, pisos, taquillas e impermeabilizarse las cubiertas.
“Quisimos que la fuerza y la identidad patrimonial del Palacio de Bellas Artes no terminara donde acaba la plaza, que acompañara a las y los usuarios hasta el corazón del Metro”, concluyó.


















