Con un estrecho margen de seis votos contra cinco, el Instituto Nacional Electoral (INE) impuso un inesperado obstáculo al nuevo partido de oposición Somos México, la solicitud de renunciar a su nombre y a su característico color rosa.
La secretaria general de la organización, Cecilia Soto, confirmó que apelarán esta decisión de manera inmediata ante el Tribunal Electoral, desatando un debate inédito sobre los límites del marketing político de cara al inicio del proceso comicial en septiembre.
Tras casi dos años de recorridos territoriales para medir el humor social, la organización logró avanzar en su conformación. Sin embargo, la comisión de partidos políticos del INE planteó mediante un dictamen que la asociación debe modificar su denominación y su logo.
La justificación oficial de la autoridad electoral, respaldada por un voto de desempate de la consejera presidenta, es que dicha identidad representa una marca «demasiado atractiva» y, por ende, una desventaja injusta para los demás institutos políticos.
Frente a esta postura, Cecilia Soto calificó la resolución como un acto «absurdo» que viola todas las reglas de la mercadotecnia y de la comunicación política. Argumentó que la decisión gubernamental esconde la premisa equivocada de que la ciudadanía no piensa ni es capaz de distinguir sus opciones al momento de votar.














