CNN.- Cuando millones de extranjeros visiten México para la Copa del Mundo este mes de junio, se encontrarán con mucho más que coloridos murales de fútbol, imponentes estatuas de jugadores y animados festivales para los aficionados.
En los principales destinos turísticos del país, los visitantes observarán medidas de seguridad más estrictas y una mayor presencia policial, destinadas a salvaguardar tanto a los aficionados como la imagen pública de México.
El Gobierno desplegará a cerca de 100.000 efectivos de seguridad en las tres ciudades sede del país -Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey-, así como en otros lugares que alberguen centros de entrenamiento y campamentos base de los equipos.
Forma parte de una ambiciosa estrategia de seguridad denominada Plan Kukulkán -bautizada así en honor a una deidad serpiente de la mitología maya-, que involucra a decenas de agencias federales, estatales y locales, así como la cooperación de los coanfitriones de la Copa del Mundo: Canadá y Estados Unidos.
La capital, que albergará cinco partidos de la Copa del Mundo -incluido el inaugural del 11 de junio-, es considerada uno de los lugares más seguros del país, aunque no está exenta de riesgos.
Si bien no está dominada por grandes carteles como las otras dos ciudades anfitrionas, los grupos criminales siguen activos en ella y participan en una variedad de actividades ilícitas, según Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila.
“Existen redes muy extensas de piratería, trata de personas, prostitución, obviamente narcotráfico, así como cierta actividad de extorsión, pero es también la zona del país con la mayor presencia policial y de cámaras de seguridad per cápita, lo cual le confiere un perfil delictivo distinto”, declaró Sánchez a CNN.
Al igual que en cualquier otra ciudad global, los turistas en la capital mexicana podrían verse expuestos a delitos comunes, tales como el hurto de carteras, los asaltos y las estafas.














