En un abrir y cerrar de ojos, un jet privado que caía a 137 metros por segundo se estrelló contra una carretera de Florida. El avión se incendió y murieron las nueve personas que iban a bordo.
“Fue un accidente aéreo catastrófico”, dijo el gobernador Ron DeSantis. “Parecía un misil cayendo al suelo”.
El Learjet 60, que viajaba el domingo de Austin, Texas, a las Bahamas, se precipitó dejando un enorme cráter cerca de los coches que pasaban por el condado de Palm Beach, Florida. No se reportaron heridos en tierra.
Las autoridades no han identificado a las nueve personas que fallecieron a bordo. Sin embargo, la familia de Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, confirmó que ella era la copiloto de la aeronave.
“Era una chica excelente: responsable y trabajadora”, declaró a CNN Brasil su madre, Camila Gadelha Corteleti. “Ella era la copiloto y no podía tomar decisiones”.
La familia es brasileña pero reside en Florida, donde nació Filgueiras, señaló Corteleti.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) está investigando el suceso y se espera que ofrezca una rueda de prensa el lunes.
“¡Nos vamos a estrellar contra el suelo!”
Las comunicaciones por radio del control de tráfico aéreo, en las que se escucha la voz del piloto, describen los frenéticos momentos finales del vuelo.
Antes del accidente, el piloto informó con calma de la acumulación de hielo en la aeronave, con una temperatura exterior de -47 °C (-52 °F), así como de una turbulencia moderada que hizo rebotar el avión hasta 200 metros, según una grabación de las comunicaciones de radio con el control de tráfico aéreo capturada por LiveATC.net.
Pero momentos después, el piloto gritó “¡Mayday, mayday!” con una voz cada vez más asustada.
“¡Estamos descendiendo a 3.000 metros por minuto!”, dijo el piloto al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami.
“¡Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 6.000 metros por minuto!”, gritaron. “¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”
En realidad, el avión se precipitó 8.200 metros en un minuto, justo antes de que se interrumpiera el seguimiento del vuelo, según muestra la página web ADS-B Exchange.














